lunes, 28 de septiembre de 2009

Regine

Luego de enviar el email anterior, fuí a un bar a festejar el día del amigo.
Hablamos un rato largo, y surgió inevitablemente el tema de belleFemme. Catarsis.

Ya de camino a casa intuía un ambiente especial. Mucha gente reunida, un ánimo generalizado de encuentro. Fué entonces cuando la crucé a Regine.

- Hola - mientras pasaba a su lado y seguíamos de largo. Me recordaba a una escena de la primaria.
- Hola

seguimos unos pasos y ambos nos dimos vuelta para vernos de nuevo.

- Perdón...... - pienso pienso pienso pienso, algo original, sí algo original... eeeeee - tenés hora?
Bueno, no siempre logro lo que deseo.
- 23hs.
- tu nombre?
- Regine - se saca un guante y me tiende la mano.
Esa gracia le hizo sumar cierto atractivo. Más tarde, tomando un café por el centro, me había contado que hablaba francés, y así se cerraba el círculo que había abierto ese guante deslizado lentamente para dar luz a esa mano blanca.

Inercambiamos direcciones de emails.
Y luego intercambiamos emails.

así apareció Regine.

La fantasía con ella era sencilla. Llegar a su edificio, tocar el portero, subir el ascensor. Ella me esperó en la puerta de su departamento.

- Hola - dije, y entré.
- No digas nada.
Cerró, me apoyo contra la puerta me dió un beso y su mano se deslizó por mi pecho hasta la entrepierna. Ya estaba duro.
- No digas nada, repitió.
Entonces acercó una silla, sentó sus cuarentayseis años, me desabrochó el pantalón


y me merendó.

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