jueves, 17 de diciembre de 2009

pendejada

fuí. la busqué. sabía donde estaba.
entré a su aula y le devolví el libro y el mapa que me había regalado.
extirpación.





y sí, era la pendejaba que me faltaba hacer.
pero era la única excusa para volver a verla: hermosa, despectiva, dolorido.



el diálogo no existe.
es utopía.

4 comentarios:

chica pastiche.- dijo...

y ahora te quedaste sin excusas ...

elPulcro dijo...

chica,
si tuviera tu frescura, no sería tan fresco.

Laila dijo...

el dialogo deberia existir... pero son mas los bla que los ah.

elPulcro dijo...

alguna vez le regalé el mismo poema que ella me regaló. ella dijo "copión"

tiempo después, cuando quería compartir una historia, una película con ella dijo "no quiero regalos" como si yo tuviera alguna ilusión materialista de acercarme a cualquiera por un regalo. no, no es así, era compartir una historiaPelícula.

la otra cara -Heráclita- de la moneda de la pendejada es volver a hacer lo inicial. regalarle (ahora encubierto) lo que valoro: aquel libro, aquel mapa, aquella carta sin "de:... para:..." como si pudiera ser usada de ida y vuelta una y otra vez.