martes, 23 de febrero de 2010

lapsus

en un lapsus pudo decirme:
- pulcro, no fuiste lo único que pasó este año.
y se fué.

como si temiera a mi reacción. como si yo entendiera/pretendiera otra cosa.
como si no me lo hubiera dicho antes de otro modo.
no entiende que no importa otra cosa que comprendernos y explicarnos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

noche

caminaba en la noche. aburrido. me detuve en una vidriera.
ahora entro en la escena.

- hola. - dice esa mujer alta joven. da cuenta de que la vida nos pasa a todos.

- hola.

- qué hacés por acá? paseando? yo vivo acá, al lado de este negocio. vivo acá desde chiquita sabés? y vos? tenés un nombre? cómo te llamás? paseabas por acá?

- sí. paseaba. soy elPulcro.

me interrumpe con un gesto.
- aayyy que lindo nombre! yo vivo acá, me llamo patricia. es muy lindo nombre el tuyo. y paseaás siempre por acá?

- a veces. vivo cerca. - pienso en la palabra cerca y veo su boca, sus dientes, sus ojeras. lánguida, apoyada sobre la vidriera, esos breteles colgando de los hombros flacos. piernas largas, ojotas. su boca de nuevo. descuidada, abandonada, con el impulso de hablarle a un cualquiera que soy yo, un nadie para otro.

- ahh que bien. sí, creo que te vi por acá... puede ser? y vos estás de novio? porque sos muy lindo vos, estás de novio? porque yo no tengo novio...

hace un silencio.
yo pienso.

- sí. estoy de novio. tengo una novia.
- ay! qué pena, que lástima. porque yo estoy buscando novio y vivo acá.... qué pena, no? además sos muy lindo. sos muy lindo vos, sabías?

por un momento me sentí acosado como una quinceañera. comprendí muchas cosas.
sentí una curiosidad enorme por la situación. por esa mujer venida a abajo. pensaba en lo marron de sus dientes, en su despeinado. en el descuido. en el abandono que se hace de mucha gente, aunque tengan hogar, aunque coman. quise recorrer el camino de la situación. quise averiguar qué pasaba. quise hablarle, quise no pasar e ignorarla. mi curiosidad asomó para ver algo más de la locura de esta chica.

- bueno, gracias.
- y yo? estoy linda? porque estoy buscando novio. decime, estoy linda?

había sido muy linda seguramente. pero la vida no es justa. la naturaleza no es justa. y esa chica podría estar muchisimo más linda. me imagino un hogar destruído, una familia desmembrada.

- sí. estás linda. así que quedate tranquila que algún novio vas a conseguir. sabes. pero yo tengo novia.
- uy! que macana que tenés novia... porque estás tan lindo. - muevo la cabeza hacia atrás, y me alejo de la mano que apenas me roza la mejilla en una caricia- no te asustes, no te voy a hacer nada.... dame un besito dale... acá, acá..

hizo un paso y quedo cerca, demasiado cerca. pensé en sus necesidades, en las ganas que tenía de ser abrazada, cojida, hablada, acompañada, o simplemente de cojerme y luego desecharme. ella había pasado a la acción. "dame un besito" repetía

- tan caliente estás? - pregunté.
- no, no... es un besito en la mejilla acá,ves? - y se acercó de nuevo...
-disculpame, tengo que irme.

entonces me fuí. comencé a caminar y ella me hablaba y luego gritaba...
pensé en mis miedos a las enfermedades, a la locura, a la violencia, en la responsabilidad de la salud de mi novia. pensé que podía darle al menos una breve conversación agradable... pero no pude.

entonces me fuí por la avenida pensativo. ella gritaba en medio de la vereda
- arrugaste, arrugaste lindo... otro día nos vamos a ver...

pensé en las veces que intenté conocer a cualquier mujer en la calle, lo que debía sentir -aunque nunca fui así de directo, ni brusco-. pensé en las necesidades de esa chica, en mis necesidades, en como llega un punto donde hace falta un otro para muchos. y que esa mujer estaba ahí, de nuevo sentada en la vereda, hablando con los que pasaban, sin que nadie la viera.

volví a caminando a casa. hacía calor. recordaba a otras mujeres altas que alguna vez conocí, que eran tan distintas/ditinguidas. por la calle había otras mujeres con poca ropa, vistosas como podría haber llegado a ser aquella chica.


ella saludaba gente.
yo caminaba solo. con la conciencia de haber aprendido a temer a los extraños, a los locos, a las enfermedades. dominado a pesar de mis intensiones.

la vida no es justa.

sábado, 13 de febrero de 2010

niño

dalí apareció en el televisor blanco y negro. iba sentado en una silla con ruedas, usaba un traje de neoprene, patas de rana y un snorkel -o algo así. diez periodistas internacionales lo rodeaban, había revuelo.

yo era chico y tomaba mi arroz con leche blanco en el comedor de alguna de todas las casas, intrigado. entonces alguien le preguntó algo.

- voy a descender a las profundidades del inconciente - respondió con toda la vejez de un hombre que no puede empujar su propia silla.

y yo ahí, con mi merienda a cucharadas, la boca llena de arroz, intrigado, pensando en ese señor, en la vejez, en el océano inconciente, en los playmobil, y en toto, mi conejo.



siempre recuerdo ese momento.
una imagen que me acompañó toda la vida.