martes, 2 de marzo de 2010

se cre ta ria

- sí, aunque no lo crean, esta noche voy.
y salí con la gente del trabajo.

cervezas, conversación amena, lugar con aire acondicionado y la seducción ambiental.
cuellos, hombros, espaldas, tobillos, comisuras, sonrisas, reojos, faldas, escotes.

la secretaria del director se acercó para la foto.
- sentate
y ella se sentó. compartimos el puf y una conversación con más palabras de las que intercambiamos en años de vernos pasar.
yo mareado, alegre. ella un poco más y me habla con la nariz pegada a mi mejilla, siento una de sus tetas en mi hombro. sus palabras pastosas, su sonrisa silvestre.
hablo sin mirarla pierdo la vista apenas más allá de sus rodillas. gira y me habla. cada tanto la miro a los ojos y estamos a breve uno de otro. miradas borrachas que se hablan hasta que la conversación sigue. ahí hay un paso efímero que dar pero nadie lo hace. me habla de su novio, de sus tristezas, que en el trabajo es otra, que no es como parece, que a todos nos pasan cosas como personas, que es bueno que estemos hablando. entonces pregunta por mi esposa. yo trato de contestarle pero sus tetas apoyadas en mi no me dejan pensar, de todos modos hablo en automático. no sé que digo pero se sonríe y le da otro trago a la cerveza. habla de que hace instantes consiguió una bebida gratis y que eso le subió su autoestima. el grupo de gente con la que vinimos se va a bailar a la pista.

- nos quedamos? la conversación está intersante... no?
- claro -le digo. no sé en qué conversación me metí. me puse reflexivo con algo. entonces:
- te quiero pulcro. sos dulce.
- ... gracias. yo tambien te quiero.

quise jugar con el filo. quise quedarme en el límite. nadie puede darle un beso a la asistente del director general así como si nada. no puede ser una casualidad, ella debe dar ese paso. yo espero.

de nuevo me descubro paciente, tranquilo, sin apuro, tal como solía ser. capaz de renunciar a cualquier necesidad. frío pero con ganas.

- él es artista plástico, mi novio. hace unos días en una muestra vino contento a decirme que se había levantado una sueca! a vos te parece? la sueca estaba loca por su trabajo, le compró unos cuadros, y lo quería invitar a cenar. él se reía... pero te parace a vos?

tomo notas mentales, incluso de la forma en como arrastra las palabras sobre el borde de una copa. la saco de esa escena, hablo de otra cosa. estamos borrachos.

- y tu esposa? - pregunta de nuevo.
- con mi esposa está todo muy bien, nos construímos, es la mujer con la que quiero compartir la vida...

sé que ella también está enamorada de su novio. que lo que ocurra esta noche quedará ahí. pero no sé que tanto ocurrirá.

entonces siempre llega alguien, luego otro más... y así somos un grupo nuevamente. todo queda ahí. alguien me habla, otro me abraza y me convida algo para tomar. tomamos. surge una broma, reimos, otra conversación surge... y pasa la noche.

al día siguiente salgo de vacaciones.
algo simple, un poco de complicidad y más, pero sin explicitar.


también hay historias así.

1 comentario:

chica pastiche.- dijo...

la mayoría de las historias son así.