lunes, 31 de enero de 2011

pánico

no se si puedo pasar de nuevo por algo así. no creo que vuelvan a perdonarme lo que yo perdonaría sin problemas.
la cuestión es que una que conocí me dá pánico.
nos juntamos algunas veces, nos vemos a las corridas, como podemos.
pero a veces la vida se complica, ocurren cosas, muertes familiares, situaciones que me vuelven introspectivo y necesito tomar distancia de todo. entonces la llamo para evitar el reproche por no llamarla, por ser considerado, y le explico.
- mirá, no es un buen momento. creo que mejor dejamos de vernos. al menos como hasta ahora. podemos almorzar cuando quieras, no hay problema, si querés podemos hablar. ubiquémonos en otro plano...

resumen. me dijo el nombre de mi hermana, el lugar donde yo trabajo, la dirección de mi casa, mi nombre completo, y que no tuviera miedo, porque en la vida no hay que tener miedo.

quizás ella no vaya a hacer nada, pero cómo saberlo?
cómo apaliar la incertidumbre que me sofoca? ahora entiendo muchas cosas. entiendo lo que puede haber sentido belleFemme cuando la llamé aquella noche con el guitarrista de jazz.


siento pánico, dolor.

jueves, 6 de enero de 2011

dedo

iba camino a encontrarme con mi esposa. como siempre, perdido entre las calles. nunca puedo aprenderme cuál es cada avenida, dónde queda cada cosa, cómo se conectan los rincones de la ciudad. a veces sopecho que casi es una postura para hacerme el raro, tanto como para no asumir del todo que soy un despistado, un desmemoriado. resulta que siempre se llega a donde se quiere llegar, y perderse no deja de ser una sensación interesante. soltarse del borde de la pileta, suspenderse en el aire sin referencias claras. como los dereojos en la cama, como la sed en el entrevero con los cabellos largos de alguna, como la búsqueda entre sábanas de una parte de su cuerpo en una habitación en negro.
estaba perdido en una parada de colectivo paré el auto, le pregunté por una calle.
- son diez cuadras derecho, no estás mal.
- ah bárbaro, muchas gracias -y comencé a levantar la ventanilla del acompañante
- voy para allá, llevame. -dijo entre tímida y simple
- subí, si querés. no hay drama
fue raro. un extraño manejando, una extraña de acompañante. un cubículo cerrado deslizandose sobre ruedas.

miércoles, 5 de enero de 2011

un final

la chica bonita, modelesca, aquella del bondi decidió terminar.
una tarde la llamé, me dijo que había hablado con su psicólogo, que había cambiado de psicólogo y que era otro tipo de terapia. que si bien sentía la libertad que no sentía con su exMarido no podía continuar.
- es porque me viste la otra vez por la avenida?
- sí, verte con tu mujer y tu hijo me hizo mal. no quiero seguir así, creo que deberíamos terminarlo acá.
estaba más que claro que alguna vez iba a terminar, y que cualquier excusa iba a ser la justa. te das cuenta de eso, se siente en la piel, en las ganas mutuas de huir luego de la vorágine que levanta el polvo.
- te entiendo perfectamente. hacemos lo que creas mejor. pero tengo la sensación de que es por los últimos encuentros que tuvimos, no? ando con poco tiempo -y así habían sido unas cuantas veces que el tiempo solo daba para que me la chupara en alguna esquina, en palermo, por ahí- siento que descuidé algunas cosas.
- puede ser, sí, quizás.
- está bien. no hay problema.

así desaparecimos, ya hace un tiempo.