domingo, 27 de marzo de 2011

indeseables

más tarde o más temprano, llega el momento donde todo se diluye, donde los que se aman/quieren/cojen/oSoloSeVen ya no quieren continuar.
hay veces en las que el final no es tan playo como quisieramos, pero está plantado ahí, inamovible. en ese momento cúlmine donde más allá no se puede ir, justo luego del pequeño equilibrio antes de que todo caiga, y ya no querramos/quieran ver a la otra persona. y luego qué?
luego nos tranformamos en esquivables, prescindibles, objetos fóbicos. y es real.
ocurre cuando te escriben con la excusa inocua de "dame una opiñión para mi tesis antes que me despedacen mis colegas", o esgrimimos un "quiero hablar un poco, no puede quedar así de mal borroneado, garabateado, tachado nuestro recuerdo".
pero es tarde.
somos indeseables marcados con hierro
.
todavía tengo la sensación de cuando decidí cortar aquella relación, y apenas recibí un par de emails -sin reproches, impecables- me sofocaron y me hicieron temer. "no me escribas más, pensé. quiero sacármela de encima." a pesar del encanto intacto.
tiempo después la situación se invirtió, y ahora ella era la que evitaba responder a mis intentos de contactos. ahora su fobia, ahora mi angustia.

pasa algo que nos transforma, que nos quita la envestidura sexual/amorosa y somos cuerpos como rodajas de pan lactal viejo.
- desaparecé!

se formula un rechazo tan irreal como el romance, pero nada placentero. así de irreal y caprichoso como el encantamiento. ocurre eso que nos repele y encapsula en uno u otro rol.
supongo que salir de ahí no es fácil, y hasta quizás no es posible.

por suerte pocas veces pasa algo así,
yo, de a poco, aprendí a convivir con
mis caras neutras en lugares públicos, donde alguna mirada inefectiva me reclama una escapada a algún rincón,
mis ansias de recorrer nuevamente algunas pieles, que hoy serían estas teclas.

estoy en eso,
desapareciendo
para que no me encuentren,
para darte un respiro.

por suerte solo un par de veces pasa algo así.

sábado, 19 de marzo de 2011

nobleza obliga

luego de esos emails surgió importante: nuestras identidades.
quitamos los velos, las máscaras. nos desnudamos, afloraron los nombres detrás de nuestras confesiones anónimas. primero yo, luego de unos días ella. el registro de los diálogos cambió. somos eso, diminutos tecleadores detrás de la distancia abriendo las tripas lanzando aquello que sólo pocos conocidos saben. nos buscamos en la web vimos nuestros ojos fotografiados, nos espiamos ligeramente en las redes sociales.

me sentí totalmente vulnerable, sincerado, entregado, pero tambien libre.
imagino que esto nos une de algún modo, nos acerca, fraterniza. sin que medie nada, ni sexo, ni plan, ni demanda.

así, nuestras historias, fantasías, todo lo que emergió de nosotros al romper los cascarones, nuestros miedos, nuestras ataduras rotas, el cambio de paradigma, el noparadigma, ahora, todo eso ahora son personas. nosotros.

un gusto


a ella: todavía me sorprendo de tu expresividad. de tu pensar, de la forma de ver las cosas. ése es tu tesoro.

sábado, 12 de marzo de 2011

vano (en)

y te escribí:


no nos une el amor sino el espanto.
el espanto de saber que nada te satisface, y que todo es descartable, porque el deseo está en ningún objeto presente o pasado.
el espanto de saber que nada me satisface, y que todo es descartable, porque el deseo está en lo imposible, en lo pasado roido por mis caries marrones, torpes, ojerosas.

y así, tuertos, mancos, leporinos nos miramos deformes confundiendonos con el gris de la ciudad y su basura. atentos, temerosos, prepotentes paranoicos, psicópatas delicados de corazón blando (con tres soplos) temiendo a locos como locos.

suenan valses (como el de leonardCohen "take this waltz").

nos une la intriga, y quizás la verdad
de saber
que así, desdentados,
no puedo morderte los pezones
ni vos mi lengua caracol.

queda pintoresca la pelea de a muñones,
en el monitor de una oficina
angloparlante.
pero me aburre para el orto



no entiendo.
el mundo se supone que debería tratar sobre la aceptación del otro.
me cruzo con alguna que me dice que si me corto el pelo para la próxima, con otra que ya me conoce y que no sea así o asá.... no entiendo.
soy este.
y no me interesan otros roces que no sea el conocerse o acariciarse.
no me interesa tener la razon ni la verdad, porque no estoy dispuesto a discutir nada.
no me interesa el maltrato.

jueves, 10 de marzo de 2011

entrega

releí tu email

Me acordé de vos... ja.

Pensaba en los puntos ciegos, en las puertas abiertas.
Siempre hay una rendija por donde colarse, siempre. Está en poder verla. nada más. Ahí esta la gracia, en que pase sólo aquél que puede verla, que tiene la forma justa (o se adecua) para pasar por ella (a mí).
Mirar fijo al otro hasta encontrar ese punto y pensar -es alcanzable.

En ese punto recordé que esas palabras no son mías.


y me entregué