viernes, 27 de mayo de 2011

hay días donde la vida es el frío del pie descalzo en el mosaico, el helar sube por el tronco de la pierna en grito sordo. calambre.
7am. de cara, el espejo.
otra vez frente a la barba de dos días, medio pelo, barato.
podré identificar el momento exacto donde comencé a errar?
cómo llegué desde la cima tupper con milanesa a esta planicie existencial?
estaba ahi arriba, trepado a mi historieta de saber de historieta, defendiendo pares ante molinos de multinacionales. un fiasco estratega asustado y hudizo por una alergia.
es que me castigo tanto por torpe, por mediocre.
tanto.
hay carne en las sábanas arrugadas de este hotel sin estufa.
un porro en la mañana después de mucho tiempo, y la calentura te mete en cualquier cuchitril con aquella que juré no volver a ver.
ni la pija se convence
pero tiesa
arremete
y yo,
sin querer -afectivo- aprieto la teta blanca, dura,
mientras
ocurre
el último espasmo
de mi cuerpo.

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