martes, 3 de mayo de 2011

re masa

diario del día de hoy.



desde la vereda de enfrente nos miramos.
ella, una mina común que venía caminando en dirección opuesta. yo, este.
saludé sobriamente con la mano, ella se detuvo y habló desde lo lejos. crucé.
- vos me dijiste "silvina"?
- no.
- ah.. porque escuché que me llambas. cómo te llamás? -y me saludó con un beso.
- soy elPulcro.
- y qué pasó? te gusté? qué te gustó de mí ?
- las tetas
- ahhh todo el mundo me dice lo mismo, será que les gusta la forma en que una mina camina así - y dió unos pasos hacia un lado y hacia el otro. erguida, sacando pecho desde la cintura. la situación era esa y sentí cierto vértigo.
- hay un hotel por acá? -pregunté contrafóbico.
- eh?? para qué? cómo que un hotel?
- sí, para que vayamos. -y le enchastré las tetas con una mirada.
- mirá, no sé. puede ser. pero sabés qué? yo voy si me das 130 pesitos para una botas que tengo vistas.
- !?!? qué?
- sí, y ahí vamos a donde quieras.
- nah. dejá. gracias.
doy un paso. comienzo a irme.
- y el número? -escucho a mis espaldas.
- qué?
- sí, tu número de .... mmm vos si que estás rebueno, eh?
sonrío y continúa - sabés cómo te doy remasa a vos...
sonreímos con complicidad sabiendo que eso era todo.
comienzo a caminar. pienso nuevamente en las etiquetas, en la locura, en aquellas botas que ella pretendía. en los miedos.
imagino un campo verde donde soy un hombre solo, desnudo, siguiendo la brisa. solo bajo un cielo celeste, dando mis propios pasos en una marea verde acariciada por el viento suave y enérgico. libre.

continúo así unos metros hasta ingresar al banco: cola, ventanilla 1.
- buenas tardes - dice una rubia hermosa que nunca me mira a los ojos.

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